Partiendo en primer lugar de la escucha de la enseñanza de los apóstoles, todo esfuerzo por alcanzar la unidad pasa necesariamente por profundizar en la fidelidad al depositum fidei transmitido por los mismos apóstoles. El segundo elemento es la comunión fraterna, expresión más tangible de la unidad entre los discípulos, en la cual debemos crecer a pesar de las dificultades que encontremos. El tercer rasgo, la fracción del pan, en cuanto culmen de la unión con Dios y plenitud de la unidad de los discípulos de Cristo, nos hace anhelar el día en que todos los cristianos puedan reunirse en torno a la mesa del Señor, al tiempo que nos invita a esforzarnos para remover los obstáculos que impiden la plena comunión. Y, por último, la oración, actitud constante de los discípulos de Cristo, nos abre a la fraternidad que deriva de ser hijos de un único Padre celestial.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Junto a aquellos que confiesan la fe en Cristo, os invito a implorar de Dios el don de la unidad, con el fin de que se cumpla para el mundo entero su plan de salvación y reconciliación. Muchas gracias.
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